Caso Nisman: Diego Lagomarsino y la crónica de un pedido insólito

El perito informático Diego Lagomarsino le prestó al fiscal Alberto Nisman el arma que le provocaría la muerte el 18 de enero de 2015. La versión del dueño de la Bersa calibre 22 que percutó el final y el comienzo de un misterio aún sin resolución.

El 17 de enero de 2015, Diego Lagomarsino le prestó una pistola Bersa calibre 22 al fiscal Alberto Nisman. Al otro día, horas antes de la audiencia en el Congreso donde iba a defender una controvertida denuncia de encubrimiento contra la entonces presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, el funcionario judicial fue hallado muerto en el baño de su departamento, producto de un disparo ejecutado con ese arma.

A partir de 2017, y a ocho años de una muerte que todavía es un misterio, el perito informático y ex empleado del fiscal es uno de los cuatro procesados en la causa que investiga el fallecimiento de Nisman.

La Justicia lo considera partícipe necesario por haber accedido al pedido de su empleador, quien, según su versión, le aseguró que necesitaba estar armado para proteger su vida y la de sus hijas, dado que no confiaba en su custodia.

La versión de Lagomarsino

Lagomarsino fue procesado en diciembre de 2017 por decisión del juez federal Julián Ercolini. El magistrado consideró que correspondía investigar al dueño del arma no sólo por haberla prestado, sino porque fue "la última persona que ingresó al departamento del fiscal" antes de que éste fuera hallado sin vida.

Esta sospecha fue posible para Ercolini una vez que vio factible la hipótesis del homicidio. Esta versión se fortaleció tras los resultados del peritaje que Gendarmería hizo sobre el caso.

Ese informe, elaborado a dos años del supuesto crimen, indica que el fiscal Nisman fue asesinado en su departamento por dos personas, tras haber sido dopado con ketamina.

Se trata de una conclusión muy diferente a la planteada en dos ocasiones por los peritos de la Policía Federal y el Cuerpo Médico Forense en 2015: ambas intervenciones constataron que no había indicios de presencia de más gente en la escena y, por lo tanto, tampoco la posibilidad de un homicidio.

"Es un tema que hasta que no se diga realmente qué pasó, va a estar en boca de todos. Y tal vez después también. Pero si Alberto se autodisparó como claramente está en el expediente… Porque la pericia de Gendarmería no hace más que afirmar que para decir que a Nisman lo mataron", dijo Lagomarsino años después del hecho.

Desde su procesamiento hasta principios de 2021, Lagomarsino fue vigilado mediante tobillera electrónica. En el medio fue citado a declarar y se ordenó el secuestro de su teléfono celular y equipos informáticos, cuyas revisiones no arrojaron indicios de su participación en un eventual homicidio.

Durante todo el proceso, tanto él como su defensa se ajustaron al primer peritaje, abonando a la teoría de que Nisman "se autodisparó".

"Tranquilamente (puedo ir preso) con una Justicia que toma una pericia falsa como válida. Cualquiera pensaría eso. Claro que sí. Sería injusto, claro que es injusto. Porque yo me hago cargo de lo que hice, yo le dije a Alberto Nisman a pedido de él. Me hago cargo; ¿tengo que ir preso por prestar un arma a un tipo que tiene cerebro? Me haré cargo. Yo me hago cargo de lo que hago, no de lo que no hago", dijo Lagomarsino a IP Noticias en una entrevista a siete años de la muerte de Nisman.

Caso Nisman: Diego Lagomarsino y la crónica de un pedido insólito

El 17 de enero de 2015, Diego Lagomarsino le prestó una pistola Bersa calibre 22 al fiscal Alberto Nisman. Al otro día, horas antes de la audiencia en el Congreso donde iba a defender una controvertida denuncia de encubrimiento contra la entonces presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, el funcionario judicial fue hallado muerto en el baño de su departamento, producto de un disparo ejecutado con ese arma.

A partir de 2017, y a ocho años de una muerte que todavía es un misterio, el perito informático y ex empleado del fiscal es uno de los cuatro procesados en la causa que investiga el fallecimiento de Nisman.

La Justicia lo considera partícipe necesario por haber accedido al pedido de su empleador, quien, según su versión, le aseguró que necesitaba estar armado para proteger su vida y la de sus hijas, dado que no confiaba en su custodia.

La versión de Lagomarsino

Lagomarsino fue procesado en diciembre de 2017 por decisión del juez federal Julián Ercolini. El magistrado consideró que correspondía investigar al dueño del arma no sólo por haberla prestado, sino porque fue "la última persona que ingresó al departamento del fiscal" antes de que éste fuera hallado sin vida.

Esta sospecha fue posible para Ercolini una vez que vio factible la hipótesis del homicidio. Esta versión se fortaleció tras los resultados del peritaje que Gendarmería hizo sobre el caso.

Ese informe, elaborado a dos años del supuesto crimen, indica que el fiscal Nisman fue asesinado en su departamento por dos personas, tras haber sido dopado con ketamina.

Se trata de una conclusión muy diferente a la planteada en dos ocasiones por los peritos de la Policía Federal y el Cuerpo Médico Forense en 2015: ambas intervenciones constataron que no había indicios de presencia de más gente en la escena y, por lo tanto, tampoco la posibilidad de un homicidio.

"Es un tema que hasta que no se diga realmente qué pasó, va a estar en boca de todos. Y tal vez después también. Pero si Alberto se autodisparó como claramente está en el expediente… Porque la pericia de Gendarmería no hace más que afirmar que para decir que a Nisman lo mataron", dijo Lagomarsino años después del hecho.

Desde su procesamiento hasta principios de 2021, Lagomarsino fue vigilado mediante tobillera electrónica. En el medio fue citado a declarar y se ordenó el secuestro de su teléfono celular y equipos informáticos, cuyas revisiones no arrojaron indicios de su participación en un eventual homicidio.

Durante todo el proceso, tanto él como su defensa se ajustaron al primer peritaje, abonando a la teoría de que Nisman "se autodisparó".

"Tranquilamente (puedo ir preso) con una Justicia que toma una pericia falsa como válida. Cualquiera pensaría eso. Claro que sí. Sería injusto, claro que es injusto. Porque yo me hago cargo de lo que hice, yo le dije a Alberto Nisman a pedido de él. Me hago cargo; ¿tengo que ir preso por prestar un arma a un tipo que tiene cerebro? Me haré cargo. Yo me hago cargo de lo que hago, no de lo que no hago", dijo Lagomarsino a IP Noticias en una entrevista a siete años de la muerte de Nisman.

El 17 de enero de 2015, Diego Lagomarsino le prestó una pistola Bersa calibre 22 al fiscal Alberto Nisman. Al otro día, horas antes de la audiencia en el Congreso donde iba a defender una controvertida denuncia de encubrimiento contra la entonces presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, el funcionario judicial fue hallado muerto en el baño de su departamento, producto de un disparo ejecutado con ese arma.

A partir de 2017, y a ocho años de una muerte que todavía es un misterio, el perito informático y ex empleado del fiscal es uno de los cuatro procesados en la causa que investiga el fallecimiento de Nisman.

La Justicia lo considera partícipe necesario por haber accedido al pedido de su empleador, quien, según su versión, le aseguró que necesitaba estar armado para proteger su vida y la de sus hijas, dado que no confiaba en su custodia.

La versión de Lagomarsino

Lagomarsino fue procesado en diciembre de 2017 por decisión del juez federal Julián Ercolini. El magistrado consideró que correspondía investigar al dueño del arma no sólo por haberla prestado, sino porque fue "la última persona que ingresó al departamento del fiscal" antes de que éste fuera hallado sin vida.

Esta sospecha fue posible para Ercolini una vez que vio factible la hipótesis del homicidio. Esta versión se fortaleció tras los resultados del peritaje que Gendarmería hizo sobre el caso.

Ese informe, elaborado a dos años del supuesto crimen, indica que el fiscal Nisman fue asesinado en su departamento por dos personas, tras haber sido dopado con ketamina.

Se trata de una conclusión muy diferente a la planteada en dos ocasiones por los peritos de la Policía Federal y el Cuerpo Médico Forense en 2015: ambas intervenciones constataron que no había indicios de presencia de más gente en la escena y, por lo tanto, tampoco la posibilidad de un homicidio.

"Es un tema que hasta que no se diga realmente qué pasó, va a estar en boca de todos. Y tal vez después también. Pero si Alberto se autodisparó como claramente está en el expediente… Porque la pericia de Gendarmería no hace más que afirmar que para decir que a Nisman lo mataron", dijo Lagomarsino años después del hecho.

Desde su procesamiento hasta principios de 2021, Lagomarsino fue vigilado mediante tobillera electrónica. En el medio fue citado a declarar y se ordenó el secuestro de su teléfono celular y equipos informáticos, cuyas revisiones no arrojaron indicios de su participación en un eventual homicidio.

Durante todo el proceso, tanto él como su defensa se ajustaron al primer peritaje, abonando a la teoría de que Nisman "se autodisparó".

"Tranquilamente (puedo ir preso) con una Justicia que toma una pericia falsa como válida. Cualquiera pensaría eso. Claro que sí. Sería injusto, claro que es injusto. Porque yo me hago cargo de lo que hice, yo le dije a Alberto Nisman a pedido de él. Me hago cargo; ¿tengo que ir preso por prestar un arma a un tipo que tiene cerebro? Me haré cargo. Yo me hago cargo de lo que hago, no de lo que no hago", dijo Lagomarsino a IP Noticias en una entrevista a siete años de la muerte de Nisman.

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