Julián Weich: “La fama no se puede prender y apagar”

Julián Weich pasó de la actuación a la conducción televisiva, donde se ganó el cariño y respeto de las familias argentinas. Desde hace años se dedica a la difusión y producción de acciones benéficas como embajador de UNICEF en Argentina.

En una charla con Agustina Kämpfer en Algo que contar, el conductor habló de su vocación solidaria y relató su experiencia de vida sustentable junto a su hijo en Panamá:

"Uno cree que el confort te garantiza la felicidad, y el confort solo garantiza el confort. Viviendo con mi hijo encontré la felicidad de estar contento con nada. Estábamos con mochila y vivíamos el minuto a minuto: él hacía malabares, yo pasaba la gorra, con eso compramos la comida, nos tomamos un colectivo, fuimos a dormir a la playa y después a un hostel. Era vivir con economía reducida por decisión propia".

A continuación, reflexionó sobre la influencia que tuvo la fama a lo largo de su vida: "Sentí que si era actor y famoso les iba a ganar a todos, a los que me hicieron daño" dijo, en relación de momentos difíciles que pasó en su infancia.

Y agregó: "Cuando me di cuenta de que nadie le estaba prestando atención a mi pelea interna, transformé el hecho de ser actor y conocido en algo social, en ver como ser útil para la sociedad".

El impacto de la televisión

Julián se afianzó como conductor a inicios de los 90, con programas de entretenimiento como El agujerito sin fin. "Para nosotros tenía sentido agarrarnos de cualquier cosa para hacer un programa sano, divertido, instructivo, que sumara. Queríamos hacer algo bueno, para estimular a los chicos", señaló sobre ese y otros proyectos.

Respecto de su aprendizaje en el trabajo en los medios de comunicación, y la televisión en particular, sostuvo:

"Mi rol en la tele es eso. Siempre estoy pensando en hacer algo bueno y trato de equivocarme lo menos posible. Pero me pregunto qué estoy haciendo y por qué, y si estoy jodiendo a alguien, ya no está tan bueno. Por eso cuando hablo del bien común hablo que de nadie quede afuera de la idea que uno está proponiendo".

Por último, advirtió: "Para mi, la televisión es una responsabilidad para la gente, que consume lo que ve, vota lo que ve y elige lo que ve en televisión, más allá de las redes, las plataformas y todo. Tenemos que ser responsables y proponer, pero dar la posibilidad de elegir y no tener cautiva a la gente por el morbo".

Podés ver Algo que contar con Agustina Kämpfer de lunes a viernes a las 23.30 por la pantalla de IP.

Julián Weich: “La fama no se puede prender y apagar”

Julián Weich pasó de la actuación a la conducción televisiva, donde se ganó el cariño y respeto de las familias argentinas. Desde hace años se dedica a la difusión y producción de acciones benéficas como embajador de UNICEF en Argentina.

En una charla con Agustina Kämpfer en Algo que contar, el conductor habló de su vocación solidaria y relató su experiencia de vida sustentable junto a su hijo en Panamá:

"Uno cree que el confort te garantiza la felicidad, y el confort solo garantiza el confort. Viviendo con mi hijo encontré la felicidad de estar contento con nada. Estábamos con mochila y vivíamos el minuto a minuto: él hacía malabares, yo pasaba la gorra, con eso compramos la comida, nos tomamos un colectivo, fuimos a dormir a la playa y después a un hostel. Era vivir con economía reducida por decisión propia".

A continuación, reflexionó sobre la influencia que tuvo la fama a lo largo de su vida: "Sentí que si era actor y famoso les iba a ganar a todos, a los que me hicieron daño" dijo, en relación de momentos difíciles que pasó en su infancia.

Y agregó: "Cuando me di cuenta de que nadie le estaba prestando atención a mi pelea interna, transformé el hecho de ser actor y conocido en algo social, en ver como ser útil para la sociedad".

El impacto de la televisión

Julián se afianzó como conductor a inicios de los 90, con programas de entretenimiento como El agujerito sin fin. "Para nosotros tenía sentido agarrarnos de cualquier cosa para hacer un programa sano, divertido, instructivo, que sumara. Queríamos hacer algo bueno, para estimular a los chicos", señaló sobre ese y otros proyectos.

Respecto de su aprendizaje en el trabajo en los medios de comunicación, y la televisión en particular, sostuvo:

"Mi rol en la tele es eso. Siempre estoy pensando en hacer algo bueno y trato de equivocarme lo menos posible. Pero me pregunto qué estoy haciendo y por qué, y si estoy jodiendo a alguien, ya no está tan bueno. Por eso cuando hablo del bien común hablo que de nadie quede afuera de la idea que uno está proponiendo".

Por último, advirtió: "Para mi, la televisión es una responsabilidad para la gente, que consume lo que ve, vota lo que ve y elige lo que ve en televisión, más allá de las redes, las plataformas y todo. Tenemos que ser responsables y proponer, pero dar la posibilidad de elegir y no tener cautiva a la gente por el morbo".

Podés ver Algo que contar con Agustina Kämpfer de lunes a viernes a las 23.30 por la pantalla de IP.

Julián Weich pasó de la actuación a la conducción televisiva, donde se ganó el cariño y respeto de las familias argentinas. Desde hace años se dedica a la difusión y producción de acciones benéficas como embajador de UNICEF en Argentina.

En una charla con Agustina Kämpfer en Algo que contar, el conductor habló de su vocación solidaria y relató su experiencia de vida sustentable junto a su hijo en Panamá:

"Uno cree que el confort te garantiza la felicidad, y el confort solo garantiza el confort. Viviendo con mi hijo encontré la felicidad de estar contento con nada. Estábamos con mochila y vivíamos el minuto a minuto: él hacía malabares, yo pasaba la gorra, con eso compramos la comida, nos tomamos un colectivo, fuimos a dormir a la playa y después a un hostel. Era vivir con economía reducida por decisión propia".

A continuación, reflexionó sobre la influencia que tuvo la fama a lo largo de su vida: "Sentí que si era actor y famoso les iba a ganar a todos, a los que me hicieron daño" dijo, en relación de momentos difíciles que pasó en su infancia.

Y agregó: "Cuando me di cuenta de que nadie le estaba prestando atención a mi pelea interna, transformé el hecho de ser actor y conocido en algo social, en ver como ser útil para la sociedad".

El impacto de la televisión

Julián se afianzó como conductor a inicios de los 90, con programas de entretenimiento como El agujerito sin fin. "Para nosotros tenía sentido agarrarnos de cualquier cosa para hacer un programa sano, divertido, instructivo, que sumara. Queríamos hacer algo bueno, para estimular a los chicos", señaló sobre ese y otros proyectos.

Respecto de su aprendizaje en el trabajo en los medios de comunicación, y la televisión en particular, sostuvo:

"Mi rol en la tele es eso. Siempre estoy pensando en hacer algo bueno y trato de equivocarme lo menos posible. Pero me pregunto qué estoy haciendo y por qué, y si estoy jodiendo a alguien, ya no está tan bueno. Por eso cuando hablo del bien común hablo que de nadie quede afuera de la idea que uno está proponiendo".

Por último, advirtió: "Para mi, la televisión es una responsabilidad para la gente, que consume lo que ve, vota lo que ve y elige lo que ve en televisión, más allá de las redes, las plataformas y todo. Tenemos que ser responsables y proponer, pero dar la posibilidad de elegir y no tener cautiva a la gente por el morbo".

Podés ver Algo que contar con Agustina Kämpfer de lunes a viernes a las 23.30 por la pantalla de IP.

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