Memoria: Eduardo Longoni, el fotógrafo de la historia argentina

Eduardo Longoni tiene 63 años y es fotógrafo. Su vida cambió por completo cuando logró capturar la famosa imagen del juicio a las juntas militares. Además, es autor trabajos históricos que reflejan la lucha de las Madres de Plaza de Mayo.

La más reconocida internacionalmente fue la clásica foto del gol de mano del Diego Maradona, La mano de Dios, en el Mundial de México 1986.

En el video, un repaso en primera persona del trabajo que Eduardo instaló para siempre en la memoria argentina. Un informe de IP Noticias y Telenueve.

Sus inicios en la profesión

La primera forografía que Eduardo tomó en su carrera como trabajador de prensa fue de un auto ametrallado en el marco de una contraofensiva de Montoneros en plena dictadura militar.

Había aprendido a usar la cámara en un curso y no tenía experiencia en los medios de comunicación hasta que entró de lleno a retratar partes de la época más triste del país. "Los fotógrafos éramos un blanco móvil porque la dictadura tenía ese slogan de 'lo que no se ve no sucede', y justamente la cámara lo que hace es retratar lo que ellos querían ocultar", contó.

Fotografiar a Videla y Massera

Entre abril y agosto de 1985 se llevaron adelante las audiencias del juicio a las juntas militares. La foto de los genocidas Jorge Rafael Videla, Emilio Eduardo Massera y otros responsables del terrorismo de Estado, sentados como acusados ante un tribunal argentino, dio la vuelta al mundo en tapas de diarios.

"Es la única foto que hice llorando. Lloré desde que un policía abrió la puerta por la que iban a entrar estos tipos y no paré hasta que me fui del recinto", recordó Eduardo, quien capturó ese momento clave en la historia democrática del país.

Memoria: Eduardo Longoni, el fotógrafo de la historia argentina

Eduardo Longoni tiene 63 años y es fotógrafo. Su vida cambió por completo cuando logró capturar la famosa imagen del juicio a las juntas militares. Además, es autor trabajos históricos que reflejan la lucha de las Madres de Plaza de Mayo.

La más reconocida internacionalmente fue la clásica foto del gol de mano del Diego Maradona, La mano de Dios, en el Mundial de México 1986.

En el video, un repaso en primera persona del trabajo que Eduardo instaló para siempre en la memoria argentina. Un informe de IP Noticias y Telenueve.

Sus inicios en la profesión

La primera forografía que Eduardo tomó en su carrera como trabajador de prensa fue de un auto ametrallado en el marco de una contraofensiva de Montoneros en plena dictadura militar.

Había aprendido a usar la cámara en un curso y no tenía experiencia en los medios de comunicación hasta que entró de lleno a retratar partes de la época más triste del país. "Los fotógrafos éramos un blanco móvil porque la dictadura tenía ese slogan de 'lo que no se ve no sucede', y justamente la cámara lo que hace es retratar lo que ellos querían ocultar", contó.

Fotografiar a Videla y Massera

Entre abril y agosto de 1985 se llevaron adelante las audiencias del juicio a las juntas militares. La foto de los genocidas Jorge Rafael Videla, Emilio Eduardo Massera y otros responsables del terrorismo de Estado, sentados como acusados ante un tribunal argentino, dio la vuelta al mundo en tapas de diarios.

"Es la única foto que hice llorando. Lloré desde que un policía abrió la puerta por la que iban a entrar estos tipos y no paré hasta que me fui del recinto", recordó Eduardo, quien capturó ese momento clave en la historia democrática del país.

Eduardo Longoni tiene 63 años y es fotógrafo. Su vida cambió por completo cuando logró capturar la famosa imagen del juicio a las juntas militares. Además, es autor trabajos históricos que reflejan la lucha de las Madres de Plaza de Mayo.

La más reconocida internacionalmente fue la clásica foto del gol de mano del Diego Maradona, La mano de Dios, en el Mundial de México 1986.

En el video, un repaso en primera persona del trabajo que Eduardo instaló para siempre en la memoria argentina. Un informe de IP Noticias y Telenueve.

Sus inicios en la profesión

La primera forografía que Eduardo tomó en su carrera como trabajador de prensa fue de un auto ametrallado en el marco de una contraofensiva de Montoneros en plena dictadura militar.

Había aprendido a usar la cámara en un curso y no tenía experiencia en los medios de comunicación hasta que entró de lleno a retratar partes de la época más triste del país. "Los fotógrafos éramos un blanco móvil porque la dictadura tenía ese slogan de 'lo que no se ve no sucede', y justamente la cámara lo que hace es retratar lo que ellos querían ocultar", contó.

Fotografiar a Videla y Massera

Entre abril y agosto de 1985 se llevaron adelante las audiencias del juicio a las juntas militares. La foto de los genocidas Jorge Rafael Videla, Emilio Eduardo Massera y otros responsables del terrorismo de Estado, sentados como acusados ante un tribunal argentino, dio la vuelta al mundo en tapas de diarios.

"Es la única foto que hice llorando. Lloré desde que un policía abrió la puerta por la que iban a entrar estos tipos y no paré hasta que me fui del recinto", recordó Eduardo, quien capturó ese momento clave en la historia democrática del país.

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