El legado de D10S: el mundo sigue llorando por Maradona

Hace dos años, Diego Armando Maradona se despedía físicamente de este mundo. Diego murió el miércoles 25 de noviembre de 2020 al mediodía.  Se descompensó tras sufrir un paro cardíaco en su casa del barrio San Andrés, en Tigre. Desde que era simplemente Pelusa, ese bajito, zurdo, con una porra llena de rulos y el sueño de jugar un mundial hizo lo que quiso. Diego -así, sin apellido porque Diego a secas es el único- vivió a su manera.

Un rebelde llevando una pelota. Un distinto, nacido y criado en Villa Fiorito, en el pobre conurbano bonaerense, que llegó a lo más alto del fútbol mundial. Y junto con él, llevó a todos los argentinos.

El amor por Maradona

Maradona es tan inabarcable como el amor que genera. El gol a Inglaterra en México 1986, su máximo hit, es la metáfora más acabada de su vida. Solo contra todos, en una corrida mágica llena de tironeos, cuidándose siempre de los que lo rodean y de los excesos en las gambetas, en la definición de una vida mediatizada como ninguna.

Alguna vez el escritor Eduardo Galeano dijo que a Diego lo adoran porque es "el más humano de todos los dioses" y que, por muy humanos que sean, los dioses no se jubilan.

Diego fue el dios del fútbol y lo seguirá siendo. Como cantó Juanse: "Diego para siempre".

El gol de Messi y el homenaje a Maradona

Durante el partido en el que Barcelona ganó 4 a 0 ante Osasuna, Lionel Messi le dedicó a Maradona el gol que anotó. El nuevo 10 de la Selección Argentina festejó el punto quitandose la camiseta para lucir la indumentario que Diego utilizó en Newell's. Messi alzo las manos y miró al cielo. 

El homenaje en Segurola y La Habana

Autoridades de la ciudad de Buenos Aires pusieron una placa en honor a "Pelusa" en la esquina de Segurola y Habana, lugar donde vivió durantes años.

El punto se hizo famoso luego de que Diego Maradona invitó a pelear a Julio César Toresani, tras un partido entre Boca y Colón disputado en 1995, en dicho lugar.

El abrazo entre hinchas de Boca y de River

Quizás sea uno de los abrazos más memorables del fútbol argentino. En medio del velorio de Diego Maradona, un hincha de Boca y otro de River se fundieron en un abrazo entre lagrimas. El momento fue capturado por decenas de periodistas.

Luis Marique, el hincha de Boca protagonisa, relató cómo fue:

"Estuve casi 24 horas haciendo fila para ver el ataúd de Diego. En la cola conocí a un hombre de River, que me dijo de entrar juntos pero cuando estábamos cerca una avalancha nos separó", 

"Entré solo, casi 18 horas después, para despedir a Diego. Cuando salí me volví a encontrar con este hincha de River. Cuando nos estábamos yendo, se puso a llorar y para consolarlo lo abracé. Fue como que me contagió, y me puse a llorar con él un rato largo. Fue todo espontáneo, no fue nada preparado. Todo muy natural". 

El legado de D10S: el mundo sigue llorando por Maradona

Hace dos años, Diego Armando Maradona se despedía físicamente de este mundo. Diego murió el miércoles 25 de noviembre de 2020 al mediodía.  Se descompensó tras sufrir un paro cardíaco en su casa del barrio San Andrés, en Tigre. Desde que era simplemente Pelusa, ese bajito, zurdo, con una porra llena de rulos y el sueño de jugar un mundial hizo lo que quiso. Diego -así, sin apellido porque Diego a secas es el único- vivió a su manera.

Un rebelde llevando una pelota. Un distinto, nacido y criado en Villa Fiorito, en el pobre conurbano bonaerense, que llegó a lo más alto del fútbol mundial. Y junto con él, llevó a todos los argentinos.

El amor por Maradona

Maradona es tan inabarcable como el amor que genera. El gol a Inglaterra en México 1986, su máximo hit, es la metáfora más acabada de su vida. Solo contra todos, en una corrida mágica llena de tironeos, cuidándose siempre de los que lo rodean y de los excesos en las gambetas, en la definición de una vida mediatizada como ninguna.

Alguna vez el escritor Eduardo Galeano dijo que a Diego lo adoran porque es "el más humano de todos los dioses" y que, por muy humanos que sean, los dioses no se jubilan.

Diego fue el dios del fútbol y lo seguirá siendo. Como cantó Juanse: "Diego para siempre".

El gol de Messi y el homenaje a Maradona

Durante el partido en el que Barcelona ganó 4 a 0 ante Osasuna, Lionel Messi le dedicó a Maradona el gol que anotó. El nuevo 10 de la Selección Argentina festejó el punto quitandose la camiseta para lucir la indumentario que Diego utilizó en Newell's. Messi alzo las manos y miró al cielo. 

El homenaje en Segurola y La Habana

Autoridades de la ciudad de Buenos Aires pusieron una placa en honor a "Pelusa" en la esquina de Segurola y Habana, lugar donde vivió durantes años.

El punto se hizo famoso luego de que Diego Maradona invitó a pelear a Julio César Toresani, tras un partido entre Boca y Colón disputado en 1995, en dicho lugar.

El abrazo entre hinchas de Boca y de River

Quizás sea uno de los abrazos más memorables del fútbol argentino. En medio del velorio de Diego Maradona, un hincha de Boca y otro de River se fundieron en un abrazo entre lagrimas. El momento fue capturado por decenas de periodistas.

Luis Marique, el hincha de Boca protagonisa, relató cómo fue:

"Estuve casi 24 horas haciendo fila para ver el ataúd de Diego. En la cola conocí a un hombre de River, que me dijo de entrar juntos pero cuando estábamos cerca una avalancha nos separó", 

"Entré solo, casi 18 horas después, para despedir a Diego. Cuando salí me volví a encontrar con este hincha de River. Cuando nos estábamos yendo, se puso a llorar y para consolarlo lo abracé. Fue como que me contagió, y me puse a llorar con él un rato largo. Fue todo espontáneo, no fue nada preparado. Todo muy natural". 

Hace dos años, Diego Armando Maradona se despedía físicamente de este mundo. Diego murió el miércoles 25 de noviembre de 2020 al mediodía.  Se descompensó tras sufrir un paro cardíaco en su casa del barrio San Andrés, en Tigre. Desde que era simplemente Pelusa, ese bajito, zurdo, con una porra llena de rulos y el sueño de jugar un mundial hizo lo que quiso. Diego -así, sin apellido porque Diego a secas es el único- vivió a su manera.

Un rebelde llevando una pelota. Un distinto, nacido y criado en Villa Fiorito, en el pobre conurbano bonaerense, que llegó a lo más alto del fútbol mundial. Y junto con él, llevó a todos los argentinos.

El amor por Maradona

Maradona es tan inabarcable como el amor que genera. El gol a Inglaterra en México 1986, su máximo hit, es la metáfora más acabada de su vida. Solo contra todos, en una corrida mágica llena de tironeos, cuidándose siempre de los que lo rodean y de los excesos en las gambetas, en la definición de una vida mediatizada como ninguna.

Alguna vez el escritor Eduardo Galeano dijo que a Diego lo adoran porque es "el más humano de todos los dioses" y que, por muy humanos que sean, los dioses no se jubilan.

Diego fue el dios del fútbol y lo seguirá siendo. Como cantó Juanse: "Diego para siempre".

El gol de Messi y el homenaje a Maradona

Durante el partido en el que Barcelona ganó 4 a 0 ante Osasuna, Lionel Messi le dedicó a Maradona el gol que anotó. El nuevo 10 de la Selección Argentina festejó el punto quitandose la camiseta para lucir la indumentario que Diego utilizó en Newell's. Messi alzo las manos y miró al cielo. 

El homenaje en Segurola y La Habana

Autoridades de la ciudad de Buenos Aires pusieron una placa en honor a "Pelusa" en la esquina de Segurola y Habana, lugar donde vivió durantes años.

El punto se hizo famoso luego de que Diego Maradona invitó a pelear a Julio César Toresani, tras un partido entre Boca y Colón disputado en 1995, en dicho lugar.

El abrazo entre hinchas de Boca y de River

Quizás sea uno de los abrazos más memorables del fútbol argentino. En medio del velorio de Diego Maradona, un hincha de Boca y otro de River se fundieron en un abrazo entre lagrimas. El momento fue capturado por decenas de periodistas.

Luis Marique, el hincha de Boca protagonisa, relató cómo fue:

"Estuve casi 24 horas haciendo fila para ver el ataúd de Diego. En la cola conocí a un hombre de River, que me dijo de entrar juntos pero cuando estábamos cerca una avalancha nos separó", 

"Entré solo, casi 18 horas después, para despedir a Diego. Cuando salí me volví a encontrar con este hincha de River. Cuando nos estábamos yendo, se puso a llorar y para consolarlo lo abracé. Fue como que me contagió, y me puse a llorar con él un rato largo. Fue todo espontáneo, no fue nada preparado. Todo muy natural". 

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