Vuelos de la muerte: cuatro militares condenados a prisión perpetua

La Justicia condenó a prisión perpetua a cuatro militares por los vuelos de la muerte que se dieron entre 1976 y 1977.

El Tribunal Oral Federal N°2 de San Martín condenó a cuatro militares por los "vuelos de la muerte" que se dieron durante la última dictadura cívico-militar. Se trata de tres integrantes del Batallón de Aviación 601 y de Santiago Omar Riveros, excomandante de Institutos Militares. Todos fueron condenados a prisión perpetua y se ordenó que sean alojados en una cárcel común, si los estudios médicos lo autorizan. 

La sentencia de los jueces Walter Venditti, Esteban Rodríguez Eggers y Matías Mancini se dio este lunes por la tarde. Los condenados son Luis del Valle Arce, Delsis Ángel Malacalza y Eduardo Lance, quienes forman parte de los cuadros jerárquicos del Batallón de Aviación 701 entre 1976 y 1977. Además, Riveros recibió su décimosexta sentencia a prisión perpetua por haber tenido bajo su órbita de influencia todo lo que sucedía en Campo de Mayo. 

La Justicia reconoció la existencia de los vuelos de la muerte

La Justicia argentina reconoció la existencia de los vuelos de la muerte en Campo de Mayo. Se trató de un mecanismo de extermino del Ejército, que utilizaba aviones para matar a personas que estaban secuestradas y que eran adormecidas antes de ser arrojadas a las aguas del Río de La Plata o del Mar Argentino.

El Tribunal Oral de San Martín analizó lo que sucedió con cuatro víctimas que estuvieron secuestradas en el Campito, uno de los centros de detención clandestinos que funcionó durante la última dictadura, y cuyos cuerpos aparecieron en las costas argentinas

Las víctimas eran dos estudiantes secundarios, Juan Carlos Rosace y Adrián Accrescinbeni, ambos secuestrados el 5 de noviembre de 1976; el militante del Partido Revolucionario de los Trabajadores, Roberto Arancibia, secuestrado el 11 de mayo de 1977; y de Rosa Eugenia Novillo Corvalán, secuestrada entre octubre y noviembre de 1976. 

Cárcel común

Los jueces dispusieron que el Cuerpo Médico Forense (CMF) practique estudios sobre Arce, Lance y Malacalza para determinar qué patologías tienen y si pueden cumplir la condena en cárcel común.

Además, el Tribunal Oral Federal le pidió al Ministerio de Justicia de la Nación que los incorpore al programa de vigilancia electrónica y que les coloque dispositivos de geolocalización. En el caso de Riveros, el genocida está en libertad condicional, que no se hace efectiva porque aún también está a disposición de un tribunal en Comodoro Py.

Juicio a los vuelos de la muerte

El juicio a los vuelos de la muerte en Campo de Mayo comenzó en octubre de 2020. La reconstrucción de los hechos fue posible gracias a las declaraciones de decenas de exconscriptos. Además, el sobreviviente Juan Carlos “Cacho” Scarpati pudo relatar cómo vivían los detenidos-desaparecidos los días en los que llegaban los camiones a la zona en la que estaba emplazado el Campito.

Según relató Scarpati, desde el Campito los detenidos escuchaban cómo nombraban a distintos secuestrados. Todo sucedía mientras los camiones tenían sus motores en marcha. Después, la ropa de los detenidos-desaparecidos era incinerada. En general, los “traslados” sucedían de una a tres veces por semana.

En algunos casos, los conscriptos encontraron pertenencias de hombres o mujeres cerca de la pista donde carreteaban los aviones que salían de noche de la guarnición de Campo de Mayo. Algunos relataron haber hallado ampollas de Ketalar, la droga que se usaba para adormecer a quienes serían arrojados a las aguas. De acuerdo con los recuerdos de los exconscriptos, el destino común que tomaban las aeronaves era Punta Indio.

Vuelos de la muerte: cuatro militares condenados a prisión perpetua

El Tribunal Oral Federal N°2 de San Martín condenó a cuatro militares por los "vuelos de la muerte" que se dieron durante la última dictadura cívico-militar. Se trata de tres integrantes del Batallón de Aviación 601 y de Santiago Omar Riveros, excomandante de Institutos Militares. Todos fueron condenados a prisión perpetua y se ordenó que sean alojados en una cárcel común, si los estudios médicos lo autorizan. 

La sentencia de los jueces Walter Venditti, Esteban Rodríguez Eggers y Matías Mancini se dio este lunes por la tarde. Los condenados son Luis del Valle Arce, Delsis Ángel Malacalza y Eduardo Lance, quienes forman parte de los cuadros jerárquicos del Batallón de Aviación 701 entre 1976 y 1977. Además, Riveros recibió su décimosexta sentencia a prisión perpetua por haber tenido bajo su órbita de influencia todo lo que sucedía en Campo de Mayo. 

La Justicia reconoció la existencia de los vuelos de la muerte

La Justicia argentina reconoció la existencia de los vuelos de la muerte en Campo de Mayo. Se trató de un mecanismo de extermino del Ejército, que utilizaba aviones para matar a personas que estaban secuestradas y que eran adormecidas antes de ser arrojadas a las aguas del Río de La Plata o del Mar Argentino.

El Tribunal Oral de San Martín analizó lo que sucedió con cuatro víctimas que estuvieron secuestradas en el Campito, uno de los centros de detención clandestinos que funcionó durante la última dictadura, y cuyos cuerpos aparecieron en las costas argentinas

Las víctimas eran dos estudiantes secundarios, Juan Carlos Rosace y Adrián Accrescinbeni, ambos secuestrados el 5 de noviembre de 1976; el militante del Partido Revolucionario de los Trabajadores, Roberto Arancibia, secuestrado el 11 de mayo de 1977; y de Rosa Eugenia Novillo Corvalán, secuestrada entre octubre y noviembre de 1976. 

Cárcel común

Los jueces dispusieron que el Cuerpo Médico Forense (CMF) practique estudios sobre Arce, Lance y Malacalza para determinar qué patologías tienen y si pueden cumplir la condena en cárcel común.

Además, el Tribunal Oral Federal le pidió al Ministerio de Justicia de la Nación que los incorpore al programa de vigilancia electrónica y que les coloque dispositivos de geolocalización. En el caso de Riveros, el genocida está en libertad condicional, que no se hace efectiva porque aún también está a disposición de un tribunal en Comodoro Py.

Juicio a los vuelos de la muerte

El juicio a los vuelos de la muerte en Campo de Mayo comenzó en octubre de 2020. La reconstrucción de los hechos fue posible gracias a las declaraciones de decenas de exconscriptos. Además, el sobreviviente Juan Carlos “Cacho” Scarpati pudo relatar cómo vivían los detenidos-desaparecidos los días en los que llegaban los camiones a la zona en la que estaba emplazado el Campito.

Según relató Scarpati, desde el Campito los detenidos escuchaban cómo nombraban a distintos secuestrados. Todo sucedía mientras los camiones tenían sus motores en marcha. Después, la ropa de los detenidos-desaparecidos era incinerada. En general, los “traslados” sucedían de una a tres veces por semana.

En algunos casos, los conscriptos encontraron pertenencias de hombres o mujeres cerca de la pista donde carreteaban los aviones que salían de noche de la guarnición de Campo de Mayo. Algunos relataron haber hallado ampollas de Ketalar, la droga que se usaba para adormecer a quienes serían arrojados a las aguas. De acuerdo con los recuerdos de los exconscriptos, el destino común que tomaban las aeronaves era Punta Indio.

El Tribunal Oral Federal N°2 de San Martín condenó a cuatro militares por los "vuelos de la muerte" que se dieron durante la última dictadura cívico-militar. Se trata de tres integrantes del Batallón de Aviación 601 y de Santiago Omar Riveros, excomandante de Institutos Militares. Todos fueron condenados a prisión perpetua y se ordenó que sean alojados en una cárcel común, si los estudios médicos lo autorizan. 

La sentencia de los jueces Walter Venditti, Esteban Rodríguez Eggers y Matías Mancini se dio este lunes por la tarde. Los condenados son Luis del Valle Arce, Delsis Ángel Malacalza y Eduardo Lance, quienes forman parte de los cuadros jerárquicos del Batallón de Aviación 701 entre 1976 y 1977. Además, Riveros recibió su décimosexta sentencia a prisión perpetua por haber tenido bajo su órbita de influencia todo lo que sucedía en Campo de Mayo. 

La Justicia reconoció la existencia de los vuelos de la muerte

La Justicia argentina reconoció la existencia de los vuelos de la muerte en Campo de Mayo. Se trató de un mecanismo de extermino del Ejército, que utilizaba aviones para matar a personas que estaban secuestradas y que eran adormecidas antes de ser arrojadas a las aguas del Río de La Plata o del Mar Argentino.

El Tribunal Oral de San Martín analizó lo que sucedió con cuatro víctimas que estuvieron secuestradas en el Campito, uno de los centros de detención clandestinos que funcionó durante la última dictadura, y cuyos cuerpos aparecieron en las costas argentinas

Las víctimas eran dos estudiantes secundarios, Juan Carlos Rosace y Adrián Accrescinbeni, ambos secuestrados el 5 de noviembre de 1976; el militante del Partido Revolucionario de los Trabajadores, Roberto Arancibia, secuestrado el 11 de mayo de 1977; y de Rosa Eugenia Novillo Corvalán, secuestrada entre octubre y noviembre de 1976. 

Cárcel común

Los jueces dispusieron que el Cuerpo Médico Forense (CMF) practique estudios sobre Arce, Lance y Malacalza para determinar qué patologías tienen y si pueden cumplir la condena en cárcel común.

Además, el Tribunal Oral Federal le pidió al Ministerio de Justicia de la Nación que los incorpore al programa de vigilancia electrónica y que les coloque dispositivos de geolocalización. En el caso de Riveros, el genocida está en libertad condicional, que no se hace efectiva porque aún también está a disposición de un tribunal en Comodoro Py.

Juicio a los vuelos de la muerte

El juicio a los vuelos de la muerte en Campo de Mayo comenzó en octubre de 2020. La reconstrucción de los hechos fue posible gracias a las declaraciones de decenas de exconscriptos. Además, el sobreviviente Juan Carlos “Cacho” Scarpati pudo relatar cómo vivían los detenidos-desaparecidos los días en los que llegaban los camiones a la zona en la que estaba emplazado el Campito.

Según relató Scarpati, desde el Campito los detenidos escuchaban cómo nombraban a distintos secuestrados. Todo sucedía mientras los camiones tenían sus motores en marcha. Después, la ropa de los detenidos-desaparecidos era incinerada. En general, los “traslados” sucedían de una a tres veces por semana.

En algunos casos, los conscriptos encontraron pertenencias de hombres o mujeres cerca de la pista donde carreteaban los aviones que salían de noche de la guarnición de Campo de Mayo. Algunos relataron haber hallado ampollas de Ketalar, la droga que se usaba para adormecer a quienes serían arrojados a las aguas. De acuerdo con los recuerdos de los exconscriptos, el destino común que tomaban las aeronaves era Punta Indio.

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