Graciela Borges, la leyenda del cine que no mira hacia el pasado

Su voz, ese sonido que parece característico del cine nacional: Graciela Noemí Zabala nació el 10 de junio de 1941 con ese color vocal que ahora despierta la melancolía por la filmografía más icónica del país. Pero la actriz reconoció que no siempre fue una ventaja. De pequeña sus compañeras se reían de esa niña "flaquita y con una voz difícil para las chicas". Tímida como ninguna, Graciela se la pasaba viajando con su madre a través de Europa y ese estrecho contacto fue también lo que caracterizó su estilo de comunicación que no terminaba de encajar con las personas de su edad.

En su podcast "Graciela Borges: Mi vida en el cine", reconoce que su vida pegó un giro cuando su madre decidió enviarla a una clase de declamación. "Me daban un texto y me lo tenía que aprender de memoria. Con mi timidez de ese momento y mi voz, juro que pensé 'Dios, que me lleve con él, que alguien me lleve, aunque sea el diablo o el hombre de la bolsa para no tener que ir al frente'", cuenta con un tono risueño. Y aunque al principio sus clases con Clotilde Milano le parecían de pesadilla, se dio cuenta que la primera vez que pasó al frente ocurrió algo extraordinario: se comunicaba mejor con los demás a través de las palabras de otro. A partir de entonces comenzó a dedicarse a producciones teatrales en su colegio y a probar suerte en el cine.

Tenía solo 15 años cuando le llegó la oportunidad de participar en "Una cita con la vida" con el afamado director Hugo del Carril. Pero era 1958, cuando el oficio de la actuación femenina todavía estaba cuestionado por estereotipos machistas, así que su padre se negó a permitirle aparecer con su apellido. Graciela ahora se ríe y piensa en su yo adolescente, quien andaba llorando por el problema desconsolada cuando el escritor Jorge Luis Borges la escuchó y le ofreció una alternativa: "Es un problema de la época. Yo le presto mi nombre".

Así, Graciela Borges se codeó con la farándula de Los Beatles y Audrey Hepburn, fue la favorita de muchos directores y aclamada por los sectores más pudientes de la sociedad argentina. Participó en más de 52 películas a lo largo de su vida y ganó 15 premios tanto nacionales como internacionales.Trabajó con directores como Leonardo Favio, Alfredo Alcón, Raúl de la Torre y Lucrecia Martel. Y aunque su historia sea profunda e imprescindible, se niega en que alguien escriba una biografía que recopile su experiencia. "Detesto detenerme en los éxitos, los hombres, cómo se han enamorado. O en las cosas muy tristes de la vida como sucede ahora gracias al feminismo, que es algo muy poderoso porque es el cambio del mundo y devela cosas que se han padecido mucho", comentó en entrevista.

Y si bien ella reniegue del revisionismo de su propia carrera, el eco de su voz reivindicó el talento nacional en el cine. Graciela, quien afirma que ya se retiró oficialmente de la actuación, marcó con su vida una hito legendario que pocos actores lograron en la historia.

Gente que nos hace bien es una sección presentada por Maximiliano Legnani en Somos PM, que se emite por la pantalla de IP de lunes a viernes de 14 a 17, junto a Pía Slapka y Ana Sicilia.