Cambios en Economía: las diferencias de Cristina Fernández con la politica económica de Guzmán
La renuncia de Martín Guzmán al frente del Ministerio de Economía fue el capítulo final de las diferencias en materia de política económica entre el exministro Guzmán y la vicepresidenta Cristina Kirchner, quien además contaba con el consenso en su perspectiva de todo el ala kirchnerista de la coalición.
Si bien el contraste de las ideas entre ambos es de método en materia de política económica, la tensión se volvió insostenible. El agravamiento de la crisis producto de la inflación y la inestabilidad, además de otros desacuerdos políticos al interior del Frente de Todos, últimamente relacionados más que nada al ajuste en las tarifas de energía y la distribución de planes sociales; todos fueron elementos que concluyeron en la salida del exministro Guzmán del Palacio de Hacienda.
El desenlace
Las definiciones de la vicepresidenta en el acto en homenaje a Juan Domingo Perón en Ensenada dejaron clara su postura sobre el rumbo económico por última vez antes de la renuncia de Guzmán. Cristina Kirchner resaltó una vez más desde Ensenada (así como lo hizo en sus últimas apariciones tanto en Chaco como en el acto de la CTA) la distancia y falta de incidencia del kirchnerismo en la toma de decisiones del rumbo económico durante la gestión del exministro.
Así fue que a los diez minutos comenzado el discurso de Cristina Kirchner, Guzmán presentó su renuncia por Twitter. Días antes, la vicepresidenta se había reunido con Carlos Melconian, titular del Banco Nación durante la gestión de Cambiemos. Un encuentro que generó revuelo en la opinión pública y en todo el espectro político, ya que Melconian es conocido por su perspectiva ortodoxa de la economía, muy diferente a la perspectiva característica de Cristina Fernández de Kirchner.
"Tuvimos una coincidencia (con Melconian), que al problema principal que tiene la Argentina y que causa el fenómeno inflacionario es la economía bimonetaria. Pero él piensa más parecido a Guzmán con el déficit fiscal, opiniones son opiniones", comentó Fernández en un momento de su exposición.
A esa premisa que atribuyó al pensamiento económico del ahora exministro Guzmán, la vicepresidenta contrapuso la suya: "No creo que el déficit fiscal sea la causa de la inflación estructural desmesurada y única en el mundo que tiene la Argentina". En su comparación, no sólo equiparó las ideas de Martín Guzmán con las de Melconian, sino que se distanció, una vez más, de la idea de que el déficit sea la principal causa de inflación en Argentina.
Las coincidencias en materia económica de CFK y Guzmán
Sin embargo, tanto Guzmán como el kirchnerismo consideran que el gasto estatal para empujar la demanda es beneficioso. El exministro, de hecho, se mostró alineado a esa premisa durante su discurso en el cierre de las Jornadas Monetarias y Bancarias 2021, cuando indicó que el Estado debería "seguir impulsando a la demanda agregada de una forma que propicie la continuidad de la recuperación económica".
También coinciden en que la disponibilidad de dólares en las reservas es necesario para sostener esa política. Pero el contrapunto en cuanto a la incidencia y las consecuencias del déficit fiscal en la inflación y el crecimiento ya había sido manifestado por ambos en otras ocasiones.
Así es como la falta de acuerdo se extiende hacia dos nociones inversas en cuanto a crecimiento y distribución: desde el ala de Cristina Fernández, sostienen la posición de que la redistribución del ingreso es necesaria para el crecimiento. Para el exministro y Alberto Fernández, en cambio, se necesita estabilidad macroeconómica y crecimiento "ordenado" para distribuir.
La negociación con el Fondo Monetario Internacional
A inicios de 2022 el Gobierno dio a conocer los términos de la negociación de la deuda de 44 mil millones de dólares que la gestión de Cambiemos tomó con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
Entre otras definiciones, al momento de explicar el acuerdo, Guzmán aseguró que "hay que ver cómo se financian las políticas públicas" y que "es clave bajar el emisión monetaria, pero no hacerlo de golpe".
A las declaraciones del exministro, le siguió la renuncia de Máximo Kirchner a la presidencia del bloque de Diputados del Frente de Todos. El legislador consideró que la negociación implicaría un ajuste y que, por ende, no apoyaría el acuerdo, así como tampoco entorpecería su aprobación y por eso consideraba pertinente presentar su renuncia. De esta manera, Máximo Kirchner en su salida de la presidencia del bloque criticó a Guzmán, quien desde su llegada al Ministerio de Economía dirigió la relación con el organismo internacional.
En línea con su hijo, la vicepresidenta no apoyó el programa de negociación presentado por el entonces ministro, así como tampoco obstruyó su aprobación. En su lectura de la economía, el proceso inflacionario en Argentina tenía que ver con la influencia de la concentración de la riqueza y la influencia de los formadores de precios.
Aunque ratificaría estas ideas meses después, la posición crítica con respecto al rumbo económico tomado por el exministro ya se manifestaba sobre un asunto clave para la política económica del país.
Política de divisas
Otro punto de choque para las visiones de política económica de Guzmán y Fernández se manifestó en lo relacionado a las importaciones. Una semana antes de la renuncia del extitular de Hacienda, Cristina Kirchner advirtió en un acto de la CTA que el Gobierno estaba permitiendo un "festival de importaciones".
También volvió a referirse a la inflación, a la cual consideró desligada del déficit fiscal. En cambio, argumentó que el proceso inflacionario es consecuencia de "la deuda criminal del macrismo".
Días después de esa declaración, el Banco Central anunció cambios en el acceso a dólares para importadores. Al referirse a esas medidas, Guzmán reiteró su preferencia por "fortalecer la consistencia macroeconómica" con "un perfil de acumulación de reservas más vibrante" y "un orden en la política fiscal".