Inflación: el único precio que baja es el del trabajo

Los efectos de la crisis económica en Argentina impactan no sólo en los números de pobreza e indigencia, sino también en indicadores relacionados a la desocupación y el salario.

El país atraviesa un fenómeno difícil de localizar en otros periodos históricos: el empleo crece y cada vez más personas trabajan, pero los sueldos bajos no les permiten superar la pobreza.

En el video, un informe de Sebastián Davidovsky con trabajadores que necesitan buscar más empleo e ingresos para mantenerse.

Inflación y empleo al alza

La última medición mensual del Indec reveló que en agosto se registró un 7% de inflación, sumado al total de 56,4% acumulado en este año y al 78,5% interanual. 

Así como se mantuvo el incremento de precios, aumentó la cantidad de personas que ingresaron al mercado laboral registrado o no registrado: durante el primer semestre de 2022, los indicadores de empleo evidenciaron que la desocupación se ubicó entre 6,9% y 7%, los valores más bajos desde 2015.

En el segundo semestre de este año, la tasa de empleo se ubicó en 44,6%, un incremento respecto del 41,5% registrado en el mismo periodo de 2021.

El segmento de asalariados informales fue el que más creció en el segundo trimestre, pasando del 31,5% al 37,8%. Estos trabajadores, junto a los cuentapropistas, son los que más pierden contra la inflación.

Familias pobres con dos salarios

En ese marco, los datos provisorios del Censo 2022 y las cifras de pobreza e indigencia reunidas por el ente estadístico indican que de 47.327.407 habitantes, 17.274.503 son pobres y 4.164.811 indigentes.

La línea de ingresos para medir la pobreza se ubica en 119.757 pesos por familia tipo, es decir, formada por dos personas con salario y dos menores. Es decir que un hogar que se mantiene con dos salarios mínimos (54.550 pesos) no alcanzaría a cubrir las necesidades básicas, y eso sin contar lo destinado al alquiler.

En rigor, el Salario Mínimo Vital y Móvil sirve para fijar un piso por ley para los salarios del empleo formal, pero es sólo una referencia para el sector laboral no registrado, que es cada vez más grande.

Inflación: el único precio que baja es el del trabajo

Los efectos de la crisis económica en Argentina impactan no sólo en los números de pobreza e indigencia, sino también en indicadores relacionados a la desocupación y el salario.

El país atraviesa un fenómeno difícil de localizar en otros periodos históricos: el empleo crece y cada vez más personas trabajan, pero los sueldos bajos no les permiten superar la pobreza.

En el video, un informe de Sebastián Davidovsky con trabajadores que necesitan buscar más empleo e ingresos para mantenerse.

Inflación y empleo al alza

La última medición mensual del Indec reveló que en agosto se registró un 7% de inflación, sumado al total de 56,4% acumulado en este año y al 78,5% interanual. 

Así como se mantuvo el incremento de precios, aumentó la cantidad de personas que ingresaron al mercado laboral registrado o no registrado: durante el primer semestre de 2022, los indicadores de empleo evidenciaron que la desocupación se ubicó entre 6,9% y 7%, los valores más bajos desde 2015.

En el segundo semestre de este año, la tasa de empleo se ubicó en 44,6%, un incremento respecto del 41,5% registrado en el mismo periodo de 2021.

El segmento de asalariados informales fue el que más creció en el segundo trimestre, pasando del 31,5% al 37,8%. Estos trabajadores, junto a los cuentapropistas, son los que más pierden contra la inflación.

Familias pobres con dos salarios

En ese marco, los datos provisorios del Censo 2022 y las cifras de pobreza e indigencia reunidas por el ente estadístico indican que de 47.327.407 habitantes, 17.274.503 son pobres y 4.164.811 indigentes.

La línea de ingresos para medir la pobreza se ubica en 119.757 pesos por familia tipo, es decir, formada por dos personas con salario y dos menores. Es decir que un hogar que se mantiene con dos salarios mínimos (54.550 pesos) no alcanzaría a cubrir las necesidades básicas, y eso sin contar lo destinado al alquiler.

En rigor, el Salario Mínimo Vital y Móvil sirve para fijar un piso por ley para los salarios del empleo formal, pero es sólo una referencia para el sector laboral no registrado, que es cada vez más grande.

Los efectos de la crisis económica en Argentina impactan no sólo en los números de pobreza e indigencia, sino también en indicadores relacionados a la desocupación y el salario.

El país atraviesa un fenómeno difícil de localizar en otros periodos históricos: el empleo crece y cada vez más personas trabajan, pero los sueldos bajos no les permiten superar la pobreza.

En el video, un informe de Sebastián Davidovsky con trabajadores que necesitan buscar más empleo e ingresos para mantenerse.

Inflación y empleo al alza

La última medición mensual del Indec reveló que en agosto se registró un 7% de inflación, sumado al total de 56,4% acumulado en este año y al 78,5% interanual. 

Así como se mantuvo el incremento de precios, aumentó la cantidad de personas que ingresaron al mercado laboral registrado o no registrado: durante el primer semestre de 2022, los indicadores de empleo evidenciaron que la desocupación se ubicó entre 6,9% y 7%, los valores más bajos desde 2015.

En el segundo semestre de este año, la tasa de empleo se ubicó en 44,6%, un incremento respecto del 41,5% registrado en el mismo periodo de 2021.

El segmento de asalariados informales fue el que más creció en el segundo trimestre, pasando del 31,5% al 37,8%. Estos trabajadores, junto a los cuentapropistas, son los que más pierden contra la inflación.

Familias pobres con dos salarios

En ese marco, los datos provisorios del Censo 2022 y las cifras de pobreza e indigencia reunidas por el ente estadístico indican que de 47.327.407 habitantes, 17.274.503 son pobres y 4.164.811 indigentes.

La línea de ingresos para medir la pobreza se ubica en 119.757 pesos por familia tipo, es decir, formada por dos personas con salario y dos menores. Es decir que un hogar que se mantiene con dos salarios mínimos (54.550 pesos) no alcanzaría a cubrir las necesidades básicas, y eso sin contar lo destinado al alquiler.

En rigor, el Salario Mínimo Vital y Móvil sirve para fijar un piso por ley para los salarios del empleo formal, pero es sólo una referencia para el sector laboral no registrado, que es cada vez más grande.

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